Democracia: menos injerencia estatal y cuidar dinero negro


Jaime García Chávez

Está a debate una reforma electoral, la enésima, porque en este país cada gobierno introduce la propia y, como es lógico, siempre buscará las mejores reglas, las que le permitan ganar y continuar en el poder. 
¿Se necesita una reforma electoral? Sin duda, pero habrá que ver los contenidos de la misma, porque en su corazón están o pueden estar las reglas para la competencia por el poder. 
Me referiré a dos aspectos que están en el sentir de los mexicanos de tiempo atrás: en primer lugar, la garantía de la neutralidad de quienes ejercen el poder, para no sesgar el proceso en favor de su continuación. En México, para lograr esto más que leyes se necesitan ciudadanos siempre activos y siempre presentes. 
El otro punto tiene que ver con el financiamiento de los partidos políticos, donde se cometieron en el pasado inmediato abusos sin fin, que contribuyeron a la putrefacción del incipiente sistema de partidos. Aquí dinero y partido fue una ecuación que resultó en corrupción y el inmovilismo en que cayeron prácticamente todos, algunos heridos de muerte, pues no tenían más aliento que la nómina. 
Nunca he sido afecto a la defensa del financiamiento público, pero el problema no está ahí, porque bien mirado ese sistema puede trazar equilibrios que atemperen la intervención de oligarcas financiadores, y no se diga el uso de recursos que provienen de la delincuencia organizada, el narcotráfico y obviamente el lavado de dinero con toda la distorsión que esto provoca en resultados electorales. 
Conforme se vayan decantando las propuestas, sabremos si lo que se pretende es control estatal y faccioso sobre el sistema de partidos o abrirle la puerta al dinero negro que rompe el balance en demérito de la participación política de los ciudadanos.

La enajenación del líder


Jaime García Chávez

Quizás era un juego. En Chihuahua, durante la década de los sesenta, y por un periodo de diez años, quisimos hacer la revolución. En consecuencia, las preocupaciones por la organización, el partido o la guerrilla, los movimientos sociales, la teoría y los problemas de liderazgo –con toda la ambigüedad que esta palabra pueda tener–, se pusieron a la orden del día en un numeroso grupo de hombres y mujeres, por aquellos años estudiantes de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Leer y estudiar, polemizar y debatir, fueron un ejercicio, si no cotidiano al menos sí recurrente. 
En las páginas del periódico El Martillo y en no pocos documentos redactados ex profeso para un tema, están los testigos –seguramente no mudos–, de esa etapa tan rica como inexplorada por los historiadores. Nuestras lecturas obligadas iban de Marx a Lenin y Trotsky. Cuanto manual guerrillero caía en nuestras manos, era leído de inmediato, y así hojeamos a Guevara –que no se queda de ninguna manera en una simple técnica–, a Mao Tse-Tung, hoy llamado “Mao Zedong”, Võ Nguyên Giáp, y hasta el mismísimo Marighella mereció atención. Libros como “Qué hacer”, “Un paso adelante, dos pasos atrás”, del líder ruso Nicolás Lenin, cobraban para algunos carácter bíblico, pero no dejaban de ser lecturas sesgadas porque jamás podíamos asomarnos a sus contrapartes, portadores también de valiosos argumentos, como en el caso de Rosa Luxemburgo. 
Deseo narrar cómo llegó un libro a mis manos, comprado en el Futurama de la avenida Universidad de la ciudad de Chihuahua, y que me marcó prácticamente para siempre: se trata de “La enajenación del hombre moderno”, de Fritz Pappenheim, dado a la estampa por la entonces naciente Editorial Era y que lo divulgó a partir de 1965 en la traducción de Werner May y revisada por el tabasqueño Enrique González Pedrero, que luego se convirtió en gobernador de su estado y de alguna manera ejerció un primer padrinazgo sobre el actual presidente mexicano. Desde luego la obra poco o nada tiene que ver con los temas de organización y liderazgo en estricto sentido, pero es de mayor riqueza y sí examina el papel de las figuras históricas que habían logrado jalonar la historia, como Alejandro Magno, Julio César o Napoleón. Esto me llevó a hacer un ejercicio de vidas paralelas entre estos personajes y los que habían realizado tres revoluciones: la rusa con Lenin, la china con Mao, la cubana con Castro. Era ineludible hacerlo; después me di cuenta del porqué en las palabras del historiador E.H. Carr: “Nada tiene más éxito que el éxito”. Y si en Rusia, China o Cuba se había hecho una revolución, consecuentemente los hechos favorecían su experiencia como para repetirla paso a paso. Error. 
Pappenheim, luego de examinar las valiosas enseñanzas de Max Weber a la hora precisa de la caída del imperio y la monarquía alemanas y la inminente insurgencia de la fallida República de Weimar, afirma lo siguiente que me permito citar, no obstante el la extensión del texto: 
“El nuestro no es el primer periodo que presenta la tragedia en las vidas de grandes dirigentes y estadistas. Hace más de cien años, Hegel describió el destino de quienes, elegidos por la historia como ejecutores de su voluntad, cumplieron la tarea para la cual habían sido destinados: ‘Alcanzado el fin, semejan cáscaras vacías, que caen al suelo. Quizá les ha resultado amargo el llevar a cabo su fin, y en el momento en que lo han conseguido o han muerto jóvenes, como Alejandro; o han sido asesinados, como Julio César; o deportados, como Napoleón’. Hegel subrayó el infortunio del dirigente político ‘después’ de haber cumplido su misión. Hoy estamos enterados de que aún en los días en que el dirigente se encuentra todavía en medio de sus luchas, sufre el destino infeliz del hombre enajenado”.
Precisa el autor que estos hombres en una posición de poder tienen una gran dificultad para ser ellos mismos. Este es un problema que tiene que ver con nuestra historia, en la esfera global y nacional. Quién recuerda ahora a Lech Walesa, quién a Vicente Fox. El primero encaró y venció al comunismo en Polonia; el segundo echó por primera vez por la puerta trasera al PRI. Son cáscaras vacías que cayeron al suelo.
La transición mexicana a la democracia, aparte de acompasada en el tiempo, se ha realizado apegándose a cartabones que no resultan los más convenientes con un compromiso real con la democracia y la vitalidad que los ciudadanos y sus derechos han de tener en ella. Hoy deambulamos entre una propuesta de una transformación a la que se le pone un número ordinal, olvidando que entre 1821 y estos años ha habido transformaciones que llegaron para quedarse, en la cultura, en la economía, en la presencia de la “patria de la juventud”, que se lanzó al ruedo en 1968; en las luchas de las mujeres, que día a día conquistan espacios; en la recepción de los derechos humanos y un garantismo que si bien tropieza no pocas veces con los propios aparatos de justicia, se abre paso al redoble del tambor de la sociedad, cansada del abuso, del agravio, la opacidad, la confusión entre lo público y lo privado y la imposición de una visión histórica que no se sostiene. Faltan, y están en el horizonte, las disputas en favor del mundo del trabajo asalariado. En el corazón de esto está el “cómo” se aborda el liderazgo, en especial quien lo detenta al frente del Estado.
México, en este tiempo, reclama un liderazgo democrático en el Estado, apegado a la Constitución, con la legalidad en la mano, construyendo consensos sin renunciar a conflictos y contradicciones, como lo propuso Lombardo Toledano cuando nos habló del “fiel de la balanza” de lo estatal. He ahí algunas de las pocas maneras de desterrar el capricho y el patrimonialismo. El Estado no puede estar todos los días fijando la agenda porque eso no da espacio a la construcción de ciudadanía; al contrario, es colonizarla.
Salta a la vista de todos que hay lecciones ineludibles, de experiencias históricas que por trágicas aún se recuerdan. Si Hitler decía que un varón era mujer, se tenía que creer y aceptar. Este y otros recuerdos se pueden leer en obras como la de Andrew Roberts, “Hitler y Churchill, los secretos del liderazgo”, y conviene recuperar algunas otras líneas de este autor. Recurriendo al ejemplo de ambos líderes, vemos cómo Roberts demostró que Churchill se destacó en el diálogo y la conversación, “pues se habría cansado muy pronto de los oyentes mudos, devotos e incondicionales a los que Hitler les daba preferencia”. No tiene desperdicio esta afirmación del autor: “Los líderes verdaderamente grandes comprenden hasta qué punto es vital escuchar a las personas que se muestran en desacuerdo con ellos”. En la diversidad de estos modelos se encuentra una moraleja que no hay que perder de vista: “Tras conocer a Hitler, la gente se quedaba con la sensación de que él, el Führer, podía lograr cualquier cosa. Cuando alguien conocía a Churchill sentía que era uno mismo quien era capaz de todo. La inspiración genuina es más poderosa que el carisma creado artificialmente”. La historia, se sabe: Inglaterra ejerció el liderazgo inicial y más complicado, que condujo a la derrota del nazismo y al desenlace de la Segunda Guerra Mundial contra la barbarie totalitaria de los matones de Hitler. 
En el mundo está en crisis el neoliberalismo, lo que no quiere decir que necesariamente esté en retroceso o haya perdido sus fortalezas en la era Trump. En México, en particular, como sucedió en Estados Unidos, y así lo afirma Isaiah Berlin –no pocas veces denostado desde la izquierda–, la fe impuesta en los empresarios como salvadores se hizo trizas, luego un nuevo liderazgo estatal debe encontrar las alternativas, y no hay otra forma que hacerlo bajo un modelo democrático, realmente democrático. Adentrarnos en una política de adversarios en la que el triunfador es el que destruye al otro, es no darse cuenta que todos quedarán en ruinas, hechos cenizas, abriéndole las puertas a las reencarnaciones del viejo nazi-fascismo de entreguerras durante la primera mitad del siglo XX. Bolsonaro, desde Brasil, es un presagio, y no debemos permitir que en el futuro mexicano asumirse de izquierda pase a ser una ignominia. 
Un antídoto –desde luego no el único– es obligar a nuestros liderazgos a asumir las responsabilidades para las cuales fueron electos. No es el caso de vendernos de contrabando una concepción heroica de la historia en la que el líder todos los días nos dice que “no nos va a fallar”, cuando lo que necesitamos son instituciones democráticas, actuantes, y desde luego muchos ciudadanos, muchas ciudadanas. Aquí sí que no hay más ruta.
Fue un juego, quizás, pero al emprenderlo vimos de todo: el surgimiento de líderes patrimonialistas que se apoderaron de los movimientos sociales, organizaciones de masas que no se decidieron a una vida democrática con cauces electorales y le abrieron las puertas al panismo que hoy es una tragedia para Chihuahua en la persona de Javier Corral. 
Y, en el apego a modelos importados artificialmente, se empedró el camino que llevó a muchos jóvenes –hombres y mujeres– a la tortura, la desaparición, la muerte y el cementerio. En algunos casos al martirologio que aún inspira a una congruencia y a nuevas búsquedas, no a tormentosas reediciones. Lo que está fuera de duda es que hay que poner cortapisas y críticas y diques portentosos a los liderazgos, que aunque retóricamente lo nieguen, se han enajenado y pueden, en medio de esas condiciones, causar estropicios sin fin. Hacer historia es comprenderla.

El plebiscito: el problema de recabar firmas


Jaime García Chávez

En la Constitución local de Chihuahua –pionera en la materia–, a partir de 1995 se incorporaron las formas de la democracia participativa, conocidas como referéndum, iniciativa popular y plebiscito. Llegaron al impulso de la primera alternancia panista y con el apoyo del PAN y el PRD. El PRI, en aquel año, se puso de espaldas al avance de un nuevo modelo democrático, a la vez que el PAN, dentro y fuera del gobierno, jamás las ha puesto en práctica; al contrario, cuando de su mano ha corrido, las ha obstaculizado, o pretendido usar para conservar el poder, como fue hacia 1998 cuando intentó un referéndum con un claro propósito electoral, que bloqueó una decisión del Tribunal Estatal de Elecciones al frente del cual estaba la autoridad jurídica y moral de Rafael Lozoya Varela.
Ha sido desde fuera y en contra del Estado que se ha intentado ponerlas en práctica, en primer lugar adelgazando engorrosos requisitos; también mediante puestas en escena concretas, aunque no hayan desembocado en buen puerto a consecuencia del autoritarismo de diversos signos, centralmente panistas y priístas. 
Ahora, sólo con un aliento fascistoide se quiere denostar, descalificar e impedir la celebración de sendos plebiscitos para resolver si van o no los proyectos de iluminación de las ciudades de Chihuahua y Juárez, y se sigue pensando que los ciudadanos somos menores de edad o incapaces. El primero, azul; el segundo con careta de independiente. Aunque en el fondo está perfilar lo que debe ser el municipio en términos más amplios, grupos ciudadanos se proponen que la decisión salga de la burocracia a la calle, a los ciudadanos. 
El trabajo inicial está hecho: el esfuerzo ciudadano, por una parte, y el aval del Instituto Estatal Electoral que autoriza la recolección de las firmas en el porcentaje que la ley estipula. Bien por ambos. El primero, por el aliento moral que da; el segundo, porque le abre puertas a un ámbito de participación fuera de lo ordinario para elegir autoridades.
Ya se empieza a hablar de que es costoso, difícil, inútil, y otras lindezas en boca de directivos empresariales miopes y de politicastros con intereses personalistas. Pero el tema tiene historia, que demuestra no tan sólo la pertinencia de realizar estos ejercicios, sino de su factibilidad sencilla. Se puede hacer mucho con poco y sin parafernalia.
Va un ejemplo. Hacia fines de 1998 y a las puertas del regreso de la corrupción priísta con Patricio Martínez a la cabeza, un modestísimo grupo ciudadano nos echamos a cuestas la iniciativa popular para crear un Tribunal Estatal de Cuentas, encargado ciudadanizado de realizar la auditoría y fiscalización de los recursos públicos, particularmente lo que tiene que ver con el manejo de las contribuciones que nutren el erario y que los gobernantes manejan como si fueran de su propiedad o parte de su cortijo. Se hizo el esfuerzo de escribir y fundamentar una iniciativa, demostrando que no tan sólo los gobernantes saben hacerlas, sino que es trabajo realizables por los ciudadanos, sin misterios de ninguna especie.
No recolectamos ni 4 ni 5 mil firmas, necesitábamos más de 20 mil y las obtuvimos de ciudadanos de los 67 municipios. Ciudadanos de carne y hueso, con su firma, su credencial del entonces IFE, con su correspondiente número. Fue así que la histórica iniciativa, la primera en la historia de la vida política del país, llegó al Congreso local como una iniciativa formal, demostrando que no nada más los diputados y el gobernador tienen la prerrogativa de iniciar leyes.
Se pudo. Está demostrado que es factible, incluso sin recurrir a gasto alguno de procedencia estatal. Los ciudadanos podemos, más ahora con las tecnologías al uso. No está de más recordar que uno de los problemas de quienes impulsamos la iniciativa popular fue andar cargando una pesada computadora por el territorio estatal, buscando conexiones eléctricas en las plazas públicas, lo que ahora se resuelve fácilmente con un simple aparato móvil de bolsillo.
Aquí pasamos diversas imágenes del expediente que integramos, que dan testimonio de la voluntad de más de 20 mil ciudadanos y ciudadanas para participar, y contenidas en más de 20 voluminosos tomos. Una notaria pública, gran persona, que lamentablemente ya no está entre nosotros, Blanca Leticia Ornelas, escrutó uno a uno los documentos y dio fe de su autenticidad para que llegaran plenamente convincentes al Congreso del Estado. 
Hasta aquí la historia positiva, la que vale recordar. Una vez que llegó la hora de la decisión, los señores diputados y diputadas, nos dieron un rotundo “no”, votaron a favor de la oscuridad, la opacidad, contra la rendición de cuentas y la transparencia. Se llenaron de ignominia, y los que fuimos a defender la iniciativa, salimos descamisados, amenazados en nuestra integridad física por los agentes del patricismo, emblematizados en la figura de Jesús “Chito” Solís Silva.
Historia aparte, de que se puede, se puede.

El plebiscito está iluminado


Jaime García Chávez

Los derechos políticos que hacen posible la participación ciudadana en las decisiones públicas son para ejercitarse. Si alguien piensa que es simple literatura de ficción, está más que equivocado. 
No extraña que un politicastro como Armando Cabada o los jefes de las cámaras y organizaciones empresariales se molesten porque se ha autorizado el inicio de un plebiscito con motivo de la iluminación de los espacios públicos de las dos más importantes ciudades de Chihuahua: Juárez y la capital del estado. 
No les gusta que se saquen del ámbito burocrático, frecuentemente cerrado y opaco, las decisiones que a todos nos afectan y que con soberanía podemos decidir en una consulta abierta, informada, legal, institucional. Lejos está el plebiscito de ser un ejercicio ocioso y denostable con el simple argumento de que son cosas técnicas y aún costosas en cuanto a su realización. La democracia cuesta, señores. 
El más grotesco personaje en todo esto resulta ser Armando Cabada, quien, óigalo bien, se le quiere poner a las patadas al soberano. Por lo pronto, se está haciendo acreedor a que una patada ciudadana lo lance al lugar de donde nunca debió salir al abrigo de César Duarte, la traición y la simulación más aberrante que se haya vivido en la frontera. No basta llamarse independiente para serlo, lo debe entender este aprendiz de Berlusconi del desierto. 
Al lado de este oscuro personaje está una prensa, con honrosas excepciones, que ni la ley lee, porque cree que no le hace falta. 
Insisto, el plebiscito va y la decisión –el  o el no– estará en manos de los ciudadanos. Pero los que mandan y los que pagan los quieren de adorno.

Lo afirman los jefes amloistas


Jaime García Chávez

El principal, López Obrador y sin tapujos lo afirmó: “gobernar no tiene ciencia”, al tiempo que floreaba a uno de los personajes principales de la mafia del poder peñanietista: el gobernador del EDOMEX, Alfredo Del Mazo Maza. Antes, mucho antes, repetía que mientras los de abajo se pelean, los de arriba se entienden muy bien. 
En simultaneidad, el líder saltimbanqui de MORENA en el Senado, Ricardo Monreal, afirmaba, cito textual: 
“Veo a un presidente muy activo, muy proactivo, muy dinámico, que no descansa, y veo un gabinete que no está en el acompañamiento. Veo un gabinete cuya curva de aprendizaje ha sido larga, pesada, pero me gustaría ver a un gabinete más cercano. Siento al presidente que hace todo, pero necesita que su gabinete lo acompañe más”.
¿A quién le vamos a creer, aunque en esto no haya creencias? Al principal simplificador o al líder senatorial, más si ambos vienen de una larga experiencia priísta, que por sí sola demuestra que gobernar no es sencillo, menos cuando se hace personalistamente, bajo divisas providenciales y cuando esto tiene mayor complejidad en un país como México. Desde luego no es el único en el mundo en ese aspecto, pero sus complicaciones son abundantes históricamente comparadas, basta ver los últimos cuarenta años. 
Por lo pronto, el que esto escribe piensa que al igual que sucede en las ciencias duras, en las políticas por algo se han llenado las bibliotecas de textos –encontrados y de la greña no pocos– precisamente sobre eso que se llama eufemísticamente el “arte de gobernar”. 
Como acostumbraba decir el maestro: ustedes lo dijeron, simplemente cambió la persona y el número.


¡El plebiscito va!

Jaime García Chávez

El plebiscito va. Seguramente quienes presentaron la iniciativa de realizar sendos plebiscitos sobre la iluminación de Juárez y Chihuahua no se propusieron hacer un experimento sobre la base de la teoría de juegos. Pero aún así apostaron a ganar-ganar. Por principio de cuentas, ya obtuvieron una victoria ante el IEE; obtendrán otra cuando consigan suficientes o más firmas para respaldarlo, y si la mayoría vota por el NO, ganarán; y si por el contrario lo hacen por el , también ganarán. 

Son muchas las aristas para examinar este suceso que está en proceso. De inicio, se destaca que los gobernantes inmersos en los hábitos y costumbres propias de la clase política divorciada de la sociedad, ya no tendrán el monopolio de decisiones públicas de trascendencia que se desplazan a la voluntad popular. 
También, y esto es significativo, se demostrará nacionalmente cómo se realiza una auténtica, genuina, legal e institucional consulta. Estamos en las goteras de una consulta popular real, no de una decisión a mano alzada, como las que gustan practicar los partidarios de la oclocracia. El precedente marcará historia, ya lo es por que será el primero. 
Los demócratas genuinos, los mexicanos estamos lejos de serlo, debemos saber que se pierde y se gana, y que cuando eso es conforme a la reglas convenidas, legitima de manera primaria. De tal manera que la apuesta en este caso es por una democracia avanzada, participativa y no nada más para elegir funcionarios o representantes. 
Que atrás de esto habrá política, habría que preguntar cuándo no la hay. Tanto Cabada como la señorita Campos Galván, cabezas administrativas de sus municipios, son fuertes aspirantes a suceder la silla que Corral no se decidió a ocupar en los hechos. Por tanto, los resultados pueden descarrilarlos en sus afanes, pero eso es secundario. 
Lo importante es que no se vaya a dar una pelea entre un David –la ciudadanía– y un Goliat –los aparatos municipales– que hagan prevalecer a los que tienen el poder y por el sólo hecho de detentarlo. Hay asimetrías entre los modestos ciudadanos organizados y los aparatos burocráticos, pero cuando aquellos se deciden, no hay nada que pueda detenerlos y esta debe ser la historia de los plebiscitos a realizarse. 
No está de más señalar que Cabada empezó a perder desde el momento mismo en que se aprobó realizar el plebiscito. Informó en desplegado pagado a la prensa con recursos públicos, que procederá a impugnar la decisión del IEE que autorizó la consulta. Y es natural que así sea, lo suyo es la oscuridad, la opacidad, el conciliábulo, que le permitió llegar en dos ocasiones a la alcaldía del más importante municipio, en la primera con el apoyo de César Duarte, el crimen organizado; en la segunda recurriendo al fraude, porque hay que reconocer que no se quedó en la alcaldía con buenas artes. 
Seguramente sacará abogados de las covachas para defender lo indefendible: oponerse a una consulta en la que, además, tiene la oportunidad de ganar. 
En lo inmediato, hay que trazar tácticas y estrategias para que este experimento democrático triunfe. Y adelanto mi voto: por un municipio en manos de la comunidad, no en politicastros que confunden sus intereses privados con los públicos. 
El plebiscito va en buena hora y, porqué no decirlo, ¡brinco de gusto!

Ayotzinapa y la tortura

Jaime García Chávez

Como suele suceder, la evidencia nos llegó de fuera. Se puso al descubierto la tortura practicada, entre otros, por Carlos Gómez Arrieta contra Carlos Canto Salgado. En realidad los agentes oficiales representan en esta tragedia al gobierno, al Estado. 

Siglos y siglos de condena a la tortura y no se va de México, al contrario, se le practica, solapa, protege como un mecanismo de construir una justicia de ficción, aterradora. No me cabe duda, la tortura está en todas partes. 
Carlos Gómez Arrieta, después de que la evidencia lo marcó de manera inobjetable, tuvo que dejar su cargo público en el gobierno perredista de Michoacán. Matan en un lado, torturan en otro y luego les dan abrigo en las estructuras mismas de gobiernos de opereta, que sólo de los dientes para afuera están comprometidos con los derechos humanos. 
Al torturador, además, lo mancha el doloroso y aún no esclarecido caso Ayotzinapa, que estremeció al país. Ahora se abre una polémica de las múltiples responsabilidades que afectarán a las instituciones, en particular las que se destacan por preconizar y proteger los derechos humanos. 
En este marco conviene tener en cuenta lo que ha fijado como posición la oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos en México a través de su representante Jan Jarab, de cuyo comunicado oficial tomo estos párrafos: 
“El video evidencia ante la sociedad la tortura en contra de uno de los supuestos implicados en el caso Ayotzinapa y comprueba, además, la inacción del Estado mexicano en este caso. Las instancias públicas encargadas de investigar los delitos y violaciones a los derechos humanos cometidas en el curso de las indagatorias oficiales tuvieron acceso a información que demuestra los actos de tortura y otras violaciones cometidas en contra del Sr. Canto y, a pesar de ello, no actuaron debidamente. Es momento de romper la cadena de complicidades y encubrimientos alrededor del caso Ayotzinapa, y enfocar los esfuerzos del Estado mexicano en la verdad y la justicia para todos los implicados con estricto apego a los derechos humanos”.
“Ante esta nueva evidencia, la ONU-DH reitera su llamado al Estado mexicano a cumplir las recomendaciones del informe “Doble Injusticia”. De igual forma, la ONU-DH insta al Estado a implementar medidas de protección para el Sr. Canto, sus familiares y su abogado defensor”.
“La ONU-DH destaca que los actos de tortura y otras violaciones a derechos humanos en la investigación del caso Ayotzinapa no fueron casos aislados y tampoco son ajenos a la forma en que operan las corporaciones de seguridad y procuración de justicia en México; estas violaciones ocurren, además, bajo el cobijo de la impunidad y la corrupción. A la luz de la nueva evidencia sobre la tortura hacia uno de los detenidos, será fundamental que el Gobierno mexicano tome acciones concretas y contundentes para sancionar a los funcionarios públicos que cometieron esos y otros actos semejantes, así como a sus superiores jerárquicos”.
“En cuanto a la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, la ONU-DH hace un llamado a la Fiscalía General de la República a relanzar la investigación del caso, a descartar en definitiva la denominada “verdad histórica”, misma que fue sostenida indebidamente por la anterior administración y ha sido desacreditada por investigaciones serias e independientes, y a excluir las pruebas obtenidas mediante tortura u otras formas ilícitas, así como aquella información generada por otras instituciones públicas que no abonan a la verdad y la justicia. Para lo anterior, es fundamental que se designe a un Fiscal Especial idóneo para el cargo que cuente con el apoyo de la institución y de las víctimas para avanzar en el esclarecimiento del caso y la rendición de cuentas de los responsables”.
“Finalmente, la ONU-DH reitera que seguirá proveyendo asistencia técnica al Estado mexicano en el caso Ayotzinapa, sobre la base del acuerdo suscrito en el marco de la visita oficial a México de la Alta Comisionada, Michelle Bachelet”.

Con AMLO, México se aleja del mundo

México no ha sido, no es, ni será una autarquía. Vivimos en un mundo interdependiente en el que proponerse la autosuficiencia o la meta de lograr la condición de autoabastecimiento es tanto como negarse a la colaboración externa ineludible. Ni siquiera corresponde a los gobiernos aislar un país, menos en esta era de conectividad mundial. 

Finalmente se confirmó que Andrés Manuel López Obrador no asistirá a Osaka, ciudad japonesa donde se celebrará la catorceava reunión cimera del G20. Se trata de un foro del más alto nivel económico y político al que pertenecen las principales economías del mundo, por ejemplo China, India, Estados Unidos, Rusia, Alemania, Brasil y Argentina, entre otras. Es un grupo que representa al 66% de la población del globo, el 85% de la producción mundial, y para decir lo obvio, la más alta cumbre de jefes de Estado en cuyo club está México por su peso específico y por derecho propio.
Como toda reunión de este tipo, habrá diagnósticos y polémicas, discusiones palpitantes del mundo de este momento y de las cuales México no puede estar separado o ajeno. Se podrán esgrimir mil argumentos, pero no habrá ninguno válido para soslayar ese compromiso; la política externa o internacional del Estado mexicano desciende con la decisión, personalísima, de quien tiene la obligación de reorientar nuestro papel en el mundo de manera activa. Sólo una idea autárquica e irracional, dañina al país, puede orientar este tipo de decisiones. 
Se transige así ante la complaciente costumbre de la plaza pública, antes que ir a un foro de iguales a exponer la delicada situación que tiene México para confrontarla precisamente con los líderes mundiales, corresponsables del status quo planetario. Se podrán dar interpretaciones de porqué no ahora y probablemente sí después. Pero en esto, oportunidad que se deja pasar es oportunidad que se pierde. Que acudirán indeseables jefes neoliberales, racistas, guerreros económicos en potencia o en acto, es cierto; pero ahí, en ese preciso lugar, es donde se debe escuchar la voz del país, y al no suceder así todos perdemos. Que se trata de compañías non gratas, algunas, puede ser cierto, pero para eso se inventó la diplomacia, más cuando se muestra porte y habilidad para practicarla. 
La ausencia del presidente mexicano es lo que alguna vez narró –aunque por otras causas– Arthur Koestler: “…este temor a encontrarse en malas compañías no constituye una expresión de pureza política, sino a una falta de confianza en uno mismo”. O como decía el propio López Obrador en la política doméstica, con el poema diazmironiano, “hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan… ¡Mi plumaje es de esos!”. En otras palabras, de poner en práctica que se es peje pero no lagarto. En fin, hablo de lo que ya no fue: una ausencia deplorable. En el fondo, López Obrador exhibe una recurrente debilidad personal; al respecto me apoyaré en un recuerdo, cuando colaboré en su Comité Ejecutivo Nacional del PRD, donde su conducta omisa de hoy puede ser un síntoma de su comportamiento ante el mundo, del que ningún político de relevancia puede prescindir:
Los días 22 y 23 de marzo de 1999 se celebró en el Museo de Antropología de la Ciudad de México la “Reunión Regional América Latina y El Caribe” auspiciada como foro de alto nivel por la Internacional Socialista. El PRD y su presidente López Obrador eran invitados naturales y más que importantes, diríase que imprescindibles por representar a la izquierda del país. Asistieron exjefes de Estado y primeros ministros como Felipe González, de España; Shimon Peres, de Israel; Mike Moore, de Nueva Zelanda; Raúl Alfonsín, de Argentina, entre otros. También estuvo presente la disidencia cubana y empresarios de alto rango como Carlos Slim y Lorenzo Zambrano (†), e intelectuales de diversos países. En algún momento el mexicano Porfirio Muñoz Ledo presidió la reunión. Escondidos en las sillas traseras y por el fraude que habían realizado, estuvieron Jesús Ortega Martínez y Amalia García. El que esto escribe asistió como un simple observador y da testimonio de la calidad de los debates en torno a la globalidad, la importancia de la riqueza cultural, la interdependencia mundial y la necesidad de fincar la cooperación internacional sobre bases de equidad, soberanía activa y definición de políticas internacionales, ajenas a toda pretensión imperial o neocolonial.
Pues bien, el invitado principal no acudió. López Obrador prefirió quedarse en su oficina, pudiendo haber sido un protagonista de primer nivel en un foro en el que, por otra parte, tampoco se le dio la calidad de gran ausente, de igual manera que seguramente no la tendrá en la reunión de Osaka, como ya se afirma en los círculos internacionales. Es claro que las autarquías de este siglo 21 son una antigualla, y si me apuran un poco, ambición dictatorial. 
Nuestro país tiene compromisos mundiales que no se sustituyen con misivas. Obliga a la presencia del que tiene la dualidad, en este caso, de la jefatura del gobierno y la representación del Estado como una totalidad. Extraña que este hecho no haya sido consultado en algún ágora del país, sólo para vernos más provincianos y con pretensiones autárquicas. La política es una acción de responsabilidad, y la política internacional no puede dirimirse en favor de las convicciones personales; en todo caso, deben primar los altos intereses del país en un foro de esta envergadura.
Quienes han abordado los temas de la política exterior mexicana, se especializaron por razones obvias durante mucho tiempo en la relación con los Estados Unidos; hasta se llegó a hablar de los “vecinos distantes”. Los historiadores resaltaron los buenos tiempos de Juárez, y hasta de Porfirio Díaz. En la etapa del nacionalismo revolucionario el general Cárdenas se convirtió en un ícono. Después de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría se privilegió mucho la voz del imperio para no descarrilarse. Pero aún así, la posición de México ante Cuba fue contundente por su independencia, expresada en Punta del Este, Uruguay.
Pero en los últimos lustros no hay experto serio que se pronuncie por el ausentismo en los foros de alto nivel –no pocos, con los que México tiene obligaciones y derechos–, y a contrapelo de esto, recomiendan que el Estado mexicano tenga una política internacional altamente activa, multilateral, defensora de los principios que han alimentado esta materia, porque ese es precisamente el mejor ámbito para defender lo que a México le corresponde. Dejar pasar es perder. 

No está descubriendo el hilo negro, pero tiene razón el presidente


Isaías Orozco Gómez.

Ejemplar e insuperable, hoy por hoy, el trabajo diario que está realizando el presidente de los EUM, licenciado Andrés Manuel López Obrador. Aunque no lo acepten y mucho menos convenza a los de siempre: a “esos que se frotan las manos, inhalan su propia furia  y exhalan mentiras. El coraje se apodera de ellos. El brillo de sus ojos los delata, su odio encuentra réplicas y se sienten reconfortados. Se han preocupado muy poco por la política del país y ahora se disfrazan de videntes, hablan de un pacto irreal con tintes siniestros y de acuerdos de poder.
“Como la máquina que lanza pelotas en la cancha de tenis, a ese ritmo disparan frases sin sentido. Tuercen la boca y se engolosinan cunado pronostican: ‘el país estará peoooooor’, como si experimentaran placer al decirlo […] Son legión. Muchos de ellos no pueden vivir sin ejercer la diatriba, constantemente viendo algo que aún no ha ocurrido o previendo que un hecho no sucederá como se prometió […] Como aves de rapiña se encargan de destrozar lo que pueda estar a su alcance: popularidad, familia, promesas de campaña, sus movimientos incluso antes de que tomara posesión como presidente de la República. Hay una frase que están a punto de escupir y todavía no la pueden soltar: ‘¿Cuál cambio?’”. (Mary Carmen Sánchez Ambriz, “Oríllese a la izquierda. Opiniones sin censura”. “Una nueva raza de fisgones”,  Universo de libros, México, 2019, p 55).
Transcrito  lo anterior, y en el contexto de la gira de trabajo que durante los días viernes 14, sábado 15 y domingo 16, de este mes de junio, realizara en Ojinaga, Cuauhtémoc, Parral y Camargo, el ciudadano presidente de los EUM; dado el carácter de estado fronterizo del estado de Chihuahua, además de ventilar y ofrecer el requerido apoyo para la diversidad de problemas que enfrentamos los chihuahuenses, incluyendo las etnias originarias; hizo hincapié en el ya muy prolongado o histórico problema de la migración, no solamente de los de aquí,  de todo el territorio nacional, sino también de nuestros centenarios ¿o milenarios? hermanos de Centroamérica, de Sudamérica, y del Caribe.
Ahora bien, en relación a la penosa emigración de los mexicanos, principalmente hacia los USA,  como información menos remota, en mi libro, “México, país de simulaciones y simuladores” (pp. 17-18) se asienta: “… a partir de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, específicamente, a partir de los años 50 del S.XX, la emigración de miles de trabajadores, principalmente campesinos, calificados hasta la fecha, como braceros, y a cuyos sobrevivientes de aquellos años, a una considerable cantidad de los mismos, de diversas partes de Chihuahua y del territorio nacional, el Gobierno federal, no les ha regresado el fondo de ahorro que les descontaban sus patrones gringos, y que era enviado al erario del Estado mexicano, para que, en caso necesario, entregara oportuna y fielmente a sus dueños, en el momento requerido.
“Esa llegada de braceros a lugares como Tijuana, Ciudad Juárez y Nuevo Laredo, puede considerarse como el detonante del progreso o “modernización” y extensión de las mismas. Lo que vino además, a despertar en los hombres y mujeres sin trabajo, subempleados y desempleados de varias regiones del país, y por ende, con graves carencias de todo tipo, el deseo de irse pa’l Norte, arriesgándose a cruzar el Río Bravo o a internarse en el inhóspito desierto en busca o al encuentro del esperanzador: SUEÑO AMERICANO. 
Fueron casi dos décadas, las que los USA, tuvieron forzada necesidad de la mano de obra calificada o no, de los braceros. Entonces sí eran hombres honestos, honrados, de trabajo, incansables: que “a todo le hacían”, como ningún otro. Bueno, el Pentágono, los anglosajones dueños del capital, venían a su frontera sur, en busca de fuerza de trabajo humana.
“Penosamente nuestros paisanos o de un tiempo para acá, también llamados “connacionales”, pronto se dieron cuenta que las jornadas de trabajo, no se diga en la pizca del algodón, de frutales y hortalizas; en la construcción, eran –y son– muy duras y agotadoras. Y que aquello de que los dólares se barrían y se recogían a manos llenas, era pura ilusión. Además de que se sufrían y se siguen sufriendo discriminaciones, xenofobia, maltratos físicos y psicológicos, ofensas y desprecios, no sólo de los gabachos, sino marcadamente de los descendientes de mexicanos conocidos como pochos.
“Preferible aguantar esos maltratos y más penurias, antes que regresar derrotado, con muy pocos dólares o sin nada de ‘cueros de rana’ en el bolsillo a su muy querido y añorado terruño, a su amada e inolvidable Matria y Patria”.
De ahí, que sea razonable y viable el que el presidente de los EUM, licenciado Andrés Manuel López, tenga como uno de los grandes rubros de la Cuarta Transformación de México, la auténtica atención al campo y al resto de la nación, impulsando el volver al trabajo de la tierra, a las actividades agropecuarias, y al aseguramiento del empleo urbano. Por muchos años fuimos autosuficientes económicamente hablando, dándolos el lujo de exportar a USA y otros Estados-Nación.
A propósito del día del Padre: ¿Qué padre o madre desea o quiere  conscientemente, dejar a sus vástagos y cónyuge, “abandonados”, para irse por gusto, irresponsablemente pa’l otro lado, o a otra población del estado o de la República, teniendo aquí trabajo? No se diga si está bien remunerado o dignamente pagado; y, en buenas condiciones físicas y mentales. 

Equipo femenil de básquetbol 3x3 obtiene plata en la Olimpiada Nacional

Se llevaron la plata, cayeron en la final ante Aguascalientes en la categoría 2004-2005; Chihuahua a paso firme en el rácquetbol.

La noche de este jueves se realizaron las finales de la disciplinas del básquetbol 3x3 de la Olimpiada Nacional y Nacional Juvenil, teniendo como escenario las canchas al aire libre de la Ciudad Deportiva, donde Chihuahua se llevó la medalla de plata en la rama femenil y cayó por el bronce en varonil.

En la pelea por la medalla de oro, las chihuahuenses Ashley Sandoval, Valeria Arrellanes, Valeria Hernández y Alexa Borunda, cayeron ante la escuadra representativa de Aguascalientes por 14 a 8.

Mientras tanto, la cuarteta integrada por Víctor Zamora, Valente Mendoza, César González y Alberto Morales, dejaron escapar la posibilidad de adjudicarse la presea de bronce ante el conjunto de Jalisco con marcador final de 20 a 14, en la categoría 2002-2003.
Chihuahua a paso firme en el rácquetbol

En el Club Campestre de Chihuahua, se llevan a cabo las eliminatorias de la Olimpiada Nacional y Nacional Juvenil de rácquetbol, en donde los chihuahuenses buscan figurar en el cuadro de medallas.

Por los anfitriones, en la categoría 14 años de la modalidad singles, Luis Rentería venció 15-4 y 15-10 a Diego Torre de Nuevo León; este viernes se enfrentará a Ángel Camacho de Jalisco en los cuartos de final, al igual que Jorge Gutiérrez, quien venció 15-9 y 15-3 a Emilio León de Nuevo León, pasando a cuartos de final frente a Christian Sánchez de Jalisco.

Por su parte, Tomás de Dios cayó 15-12 y 15-14 ante Sebastián Chevaile de San Luis Potosí.

En la modalidad de dobles, dentro de la categoría 14 años y menores, Jorge Gutiérrez y Luis Rentería se impusieron 15-4 y 15-2 ante la dupla de Sonora, clasificando a semifinales este viernes ante el representativo de Jalisco.

Por su parte, Sebastián Hernández y Manuel Hernández ganaron 15-12 y 15-5 a Manuel Lagunas y Ricardo Cázarez de Michoacán y mañana estarán en semifinales ante Nuevo León.

Resultados de clasificación a semifinales.
Dobles categoría 14 años
Ivanna Balderrama y Jocelyn Hernández Chihuahua 15-3 / 15-1 Alheli Buenavad y Valentina Díaz Veracruz

Dobles categoría 16 años
Andrea Ibarra y Daniela Rico Chihuahua 15-3 / 15-0 Andrea Tamayo y Daniela Esparza Querétaro

Dobles categoría 20 años y menores
Abril Sacristán y Andrea Maldonado Chihuahua

Resultados de clasificación a cuartos de final.
Singles Categoría 16 años
Sebastián Hernández Chihuahua 15-11/15-6Mauricio Delgadillo NL
Andrea Ibarra Chihuahua 15-7/15-2 Sofía Ramírez SLP
Guadalupe Griffin Chihuahua 15-6/15-0 Josefina Valdovinos Jalisco
Daniela Rico Chihuahua 15-8/15-5 Sofía Hernández Jalisco

Singles categoría 14 años
Ivanna Balderrama Chihuahua15-0/15-0 María AlmeidaYucatán
Michelle Romero Chihuahua 15-4/15-3 Paola Hernández NL
Jocelyn Hernández Chihuahua 15-0/15-0 Valentina González Yucatán

Singles categoría 20 y menores años
Beatriz Hernández Chihuahua 15-5/15-3 Adriana Herrera Yucatán
Abril Sacristán Chihuahua 15-2/15-4 Katia Álvarez Sonora
Andrea Maldonado Chihuahua 5-2/15-3 Sara Rojas SLP

PAN, PRI, PRD: frustrados



Isaías Orozco Gómez.

Evidentemente, las cúpulas dirigentes del Partido Acción Nacional (PAN), Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido de la Revolución Democrática (PRD); y demás partidos electoreros, arropados en esos tres partidos, no acaban de asimilar la estruendosa derrota que sufrieron en las elecciones del primer domingo de julio del 2018; en que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), se alzaron con el triunfo. ¡Pa’ acabarla de amolar!, con sus píricas victorias en las elecciones del próximo pasado domingo 2 de junio del año en curso.

Dura la experiencia, fuerte el golpe recibido. Creyeron, pensaron, que después de haber llevado a la presidencia de los EUM a Carlos Salinas de Gortari, con fraude y todo; impuesto a Ernesto Zedillo Ponce de León, con dos misteriosos asesinatos; tranzado fraudulentamente la “victoria” del panista Vicente Fox Quezada de Sahagún; declarado presidente a Felipe de Jesús María y José Calderón Hinojosa, ‘haiga sido como haiga sido’; y a Enrique Peña Nieto, gastando miles y miles de millones de pesos en la compra de votos para asegurarle el “gane”; en el proceso político-cívico-electoral y electorero del 2018, las cosas iban a ser igual.

¡Y, nada! Que  AMLO y MORENA logran la Presidencia de la República, el Congreso de la Unión (Cámara de Diputados y de Senadores), de varios Congresos locales, algunas gubernaturas, e importante cantidad de presidencias municipales. Cubrieron pues de guinda, casi todo el territorio nacional. Por eso, a más de seis meses de estar en el poder el régimen que le apuesta a la Cuarta Transformación México, las cúpulas del citado triunvirato, insistan y persistan, en el fracaso del gobierno federal que lidera el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

De ahí que se colgaran ¿y alegraran? del conato de Donald Trump de imponer –por lo pronto– el 5 por ciento de arancel a las exportaciones de los EUM hacia los USA. Afortunadamente para todo México, para los propios USA, y para el resto de Centroamérica, Sudamérica, y el Caribe, a esos desconsolados comités directivos nacionales del PRI, PAN y PRD y adláteres de la prensa fifi: el gozo se les fue al pozo.
Desde luego, cayeron en un tangible estado de frustración, pues las cosas no salieron como ellos esperaban ¿y lo desearan?; ya que, más bien que mal, el Estado mexicano, la diplomacia mexicana, demostró que sí sabe comportarse a la altura de las circunstancias nacionales e internacionales. Principalmente, cuando la ciudadanía, el pueblo, los trabajadores del campo y la ciudad, la población toda, manifiesta abiertamente y con entera convicción patriótica, su incondicional apoyo.

En el caso que nos ocupa, las acciones y la actitud de los “políticos” y “políticas” que tienen a su cargo el imprevisible destino del prianprd, nos hace recordar, guardadas las circunstancias, los tiempos y los espacios, a aquellos POLKOS del Siglo XIX (ricos ultraconservadores, adjetivados así, porque les encantaba bailar  polka y eran cuasi agentes de James K. Polk), que durante la guerra México-Estados Unidos, de 1846 a 1848, estuvieron en contra del vicepresidente liberal y reformista Valentín Gómez Farías, apoyando directamente la invasión “gringa”,  ordenada por el presidente de los USA, James K. Polk, quien obligo al país la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, mediante el cual, México perdió más de la mitad del territorio nacional a la sazón.  

Del PAN como partido conservador, de derecha, no debe extrañarnos eso y más; ya que en esencia, por definición, por antonomasia: esos  han sido sus principios, su conducta y práctica cotidiana. ¿Pero, qué pensar y decir del PRI?  Partido tricolor, que a los pocos años de haberse arrogado los más caros anhelos, postulados y principios de la Revolución Mexicana de 1910-1917, los hizo a un lado, llevando al pueblo mexicano, a los EUM, a las atroces condiciones en que las encontró y confirmó el primer mandatario, el primer responsable de la Nación: licenciado Andrés Manuel López Obrador y MORENA.
Penoso, muy lamentable, que el PRI, tan sólo se haya olvidado, de cuando en 1914 en que se inicia la Primera Guerra Mundial, la Revolución Mexicana entra en la fase violenta que la conduciría a la victoria final y completa. Saliendo de ella México, como un Estado-Nación para reconstruirse: apretado, dinámico, acometedor y con un tono NACIONALISTA, PATRIOTA, LATINOAMERICANISTA, que había perdido o truncado durante el vano y largo proceso de europeización (sobresalientemente, afrancesamiento) porfirista. No le amilanó el que Estados Unidos por los resultados de la primera guerra “mundial”, confirmara su nefasta doctrina Monroe y se convirtiera en el amo y señor de las AMÉRICAS.

México lo desafía con su reforma agraria, bajo cuya hacha caen pronto propiedades y personas “gringas”; y con su legislación y política petrolera, que limitan y dañan intereses mezquinos yanquis y de otras transnacionales europeas, los desposee por completo en 1938; inicia en 1917 una vigorosa política diplomática de acercamiento con los países latinoamericanos, cuyo fin central es defenderse de los USA y disputarle prestigio e influencia.

Causas por lo que a México se le proscribe de la Sociedad de Naciones; como muda protesta contra una política estadounidense de persecución, México renuncia a concurrir a la Conferencia Interamericana de Chile; y alguna vez Kellogg, el secretario de Estado en turno, declara públicamente que México se halla en el banquillo de los acusados por sus grandes crímenes internacionales. Sacando la casta, el Estado Mexicano interviene en varias ocasiones en la política centroamericana, contrariando las consignas yanquis: retira a su representando diplomático cuando los marinos “gringos” invaden Nicaragua, haciendo de Sandino un Héroe. Quede lo anterior como eventos de la ejemplar vida diplomática y democrática de nuestro país.

Esperemos que el triunvirato político y politiquero que ocupó nuestra presente modesta colaboración, reflexionen, profundicen y acepten, que el camino de una verdadera oposición a la Cuarta Transformación, no es deseando su total fracaso, pues eso perjudicará preeminentemente a los millones de trabajadores y familias de la ciudad y del campo. 

Diputados abyectos


Gerardo Cortinas Murra.

Lo hemos dicho hasta el cansancio: tanto la degradación de la función legislativa como la prostitución de la justicia fomentan la corrupción; pero, además, han convertido a los funcionarios públicos, diputados, magistrados y jueces en una plaga de servidores públicos cínicos y sinvergüenzas que entre ellos encubren sus propios actos de corrupción.

Lo anterior, como consecuencia de la añeja sumisión política de los integrantes de los Poderes Legislativo y Judicial, dada la perniciosa injerencia del gobernante en turno en la facultad metapolítica para designar a estos funcionarios públicos.

El más reciente ejemplo es la burda maniobra, cometida por los integrantes de la Comisión Jurisdiccional del Congreso (CJ) al negar la admisión de los juicios políticos promovidos en contra del Gobernador del Estado, de los consejeros de la Judicatura del TSJ y del Consejo Estatal del IEE.

Un año después de que fueron presentados los tres juicios políticos en comento, en cada uno de ellos, la CJ dictó un acuerdo mediante el cual se declara el “no inicio del procedimiento del juicio político”, so pretexto de que el ciudadano denunciante fue “omiso de agregar (sic) elementos de prueba a su denuncia”.

Este absurdo ‘acuerdo’, signado por cuatro de los integrantes de la CJ (Georgina Bujanda, Rosa Isela Gaytán, Rocío Sarmiento y Misael Máynez), acredita el ruin e impúdico proceder de los legisladores locales.

Más aún, tratándose de Georgina y de Rocío -quienes a pesar de ser abogadas- suscribieron el acuerdo sin ninguna fundamentación legal; con el único afán de encubrir los actos de corrupción oficial cometidos por el inútil de Javier Corral. Lo que acredita que las mujeres también son corruptas.

Demostrar la ignorancia de las reglas procesales aplicables a los procedimientos de responsabilidad oficial de estos cuatro diputados, es cosa de niños: en la Ley de Juicio Político se consigna que:
“Las autoridades estarán obligadas a expedir dichas copias certificadas, sin demora, y si no lo hicieren la CJ, a instancia de la parte interesada, señalarán a la autoridad omisa un plazo razonable para que las expida…”

Asimismo, se precisa que en el procedimiento de juicio político, las cuestiones no previstas en la Ley de Juicio Político, será aplicable lo dispuesto en el Código de Procedimientos Civiles del Estado.
En esta legislación supletoria, se establece que “el ofrecimiento de los medios de prueba que se pretendan rendir en juicio, se expresaran con claridad y precisión los hechos que se tratan de demostrar con los mismos. De no cumplir los requisitos mencionados, no serán admitidos”.

En cuanto a las pruebas que a las partes no le haya sido posible obtener con anterioridad por causas que no le sean imputables, serán admitidas, “si se hubiere designado en la misma demanda el archivo en que se encuentran los originales”.

En principio, los documentos probatorios se anexan al escrito de demanda; sin embargo, cuando las partes ofrezcan como prueba documentos que no tienen en su poder, deberán “expresar el archivo en que se encuentren, o si se hallan en poder de terceras personas o si son propios o ajenos”.

Amable lector, Usted sin ser perito en Derecho, podrá apreciar a simple vista, que la legislación procesal (aplicable en los juicios políticos) no exige la presentación material de los medios de prueba en el escrito de demanda, sino solo ofrecer los que serán desahogados en su oportunidad procesal.

Asimismo, establece -de manera expresa- que serán admitidas todas aquellas pruebas que al promovente no le haya sido posible obtenerlas por estar en poder de terceras personas (parte demandada).

Luego, la CJ estaba obligada a requerir a los funcionarios demandados para que exhibieran las pruebas solicitadas -previamente a la presentación de la demanda- por el ciudadano denunciante. Ya que, de no ser así, ningún juicio político será procedente, ante la dolosa negativa de los funcionarios demandados de entregar las pruebas solicitadas.
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