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Colapso del informe; informe del colapso

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Victor Quintana/ El colapso marcó el V Informe del Gobernador César Duarte Jáquez en Chihuahua. No pudo acudir a entregarlo ni organizar los tradicionales mensaje político y besamanos por prescripción médica: luego de dos operaciones en la columna, el especialista le ordenó absoluto reposo para recuperarse de las lesiones sufridas por la caída de su helicóptero en agosto pasado. No sólo es eso: el quinto informe no pudo ser ahora ni bueno ni triunfalista porque el propio estado de Chihuahua se encuentra al borde del colapso. La quiebra que sacude a la administración estatal no es sólo financiera, es política, social, de legitimidad.

El endeudamiento gubernamental de entre 45 mil y 47 mil millones de pesos, alcanza ya un 8.6% del producto estatal bruto, el más alto a nivel nacional, por encima incluso. Y aunque todos los días el gobierno afirme que es un “monto manejable”, la realidad que perciben y sufren los proveedores del Gobierno del Estado es otra: hace meses que no les pagan y en algunos casos hasta perdedizos les hacen adeudos anteriores. La obra pública brilla por su ausencia si no fuera por las inversiones federales, a cuentagotas y retrasadas, como el Libramiento Oriente de Chihuahua y la vía corta a Parral.

Se presumen las inversiones millonarias de una nueva planta de la Ford y de la Cervecería Heineken, en Meoqui, así como que la entidad ocupa el tercer lugar en inversión en maquiladoras. Las primeras dos son importantes y positivas, es cierto, a reserva del agua que acapare la segunda, pero aun insuficientes para generar una dinámica de industrialización que supere el recurso fácil a atraer maquilas malbaratando la mano de obra chihuahuense, la peor pagada de la Frontera Norte. El estado tiene porcentualmente la mayor economía formal del país, pero también una de la que percibe menores ingresos y prestaciones.

Las inversiones, así se cuenten alegremente no han sido palanca para el bienestar de las personas y de las familias. El colapso de Chihuahua en el índice de desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha sido estrepitoso. Tan sólo en 2008, la entidad ocupaba el 8º. Lugar nacional en dicho índice, para 2012 cayó al 15, y en 2015 al 19. Del estrato de entidades con nivel “alto” cayó al de nivel “medio”. Chihuahua es el peor estado en el subíndice de salud, pues aquí los hombres adultos perdieron casi 4 años de esperanza de vida. Descendió un lugar en el subíndice de educación y avanzó uno en el subíndice de ingreso, pero fue el lugar 28 en crecimiento de los ingresos familiares.

Es cierto que se logró, al menos en el papel, la cobertura total en educación media y superior. También que según el CONEVAL, entre 2012 y 2014 se redujo el número de personas en pobreza, en carencia de servicios de salud y en ingreso inferior a la línea de bienestar. Pero volvió a incrementarse el número de personas en extrema pobreza, así como la población vulnerable por carencias sociales, el rezago educativo, en calidad y servicios en la vivienda, y, sobre todo, en carencia de alimentación adecuada.

Ciertamente hay avances significativos en la reducción de delitos, según el Observatorio Ciudadano del FICOSEC. Pero Chihuahua sigue estando muy por encima de los niveles delictivos anteriores al Operativo Conjunto de Felipe Caderón en homicidios dolosos: 18.3 por cada cien mil habitantes en 2007 y 27.8 en 2014. Además, hay datos que ni se publican ni el gobierno quiere reconocer: 1. el hecho de que municipios completos estén controlados por el narco, comenzando por los cuerpos policíacos; 2. Las más mil 573 desapariciones forzadas que hay en la entidad, sobre todo en la región de Cuauhtémoc, y, 3, el desplazamiento de poblaciones completas ante el acoso y el enfrentamiento de los narcos, como sucede en los municipios serranos de Chínipas y Uruachi.

Hay un aspecto no cuantitativo que no incluye el Informe: la situación de los poderes del Estado. Hay un total sometimiento del Legislativo al mismo y obsecuencia vergonzosa del Judicial. Los organismos denominados “autónomos”, Comisión Estatal de los Derechos Humanos, ICHITAIP, Auditoría Superior del Estado, Instituto Estatal Electoral también obedecen a las órdenes del Palacio de Gobierno. Este es el autoritarismo, rasgo básico de la quiebra política que caracteriza a la actual administración en Chihuahua. Quiebra que se manifiesta también en el enfrentamiento de Duarte con quienes considera son sus adversarios al interior del PRI y en el control o represión a los medios informativos.

Pero la opacidad y la no respuesta a las serias acusaciones de corrupción hacen que la mayor quiebra del actual gobierno de Chihuahua sea la de la legitimidad. La población exige que se aclare la inversión de 65 millones de pesos que Duarte hizo en el Banco Progreso. También los depósitos por más de cinco millones de dólares en un banco de El Paso, Texas hechos por su Secretario de Salud. Y los cheques que este giró hasta por casi dos millones de dólares a la esposa del gobernador. La percepción generalizada es que el actual ha sido uno de los peores gobiernos que ha tenido Chihuahua y el factor fundamental de ello es la corrupción.

El último año del gobierno de Duarte será muy difícil si es que Peña y Beltrones deciden pagar el costo de mantenerlo ahí. Por lo pronto, lo que se observa en algunos aspirantes tricolores a la gubernatura es una súbita y oportunista conversión al antiduartismo. Resta por ver qué hace la oposición para capitalizar la justificada indignación ciudadana.

La unión ciudadana hace la fuerza

Víctor Quintana Silveyra

Contra viento y marea. Contra desplegados mentirosos y provocadores a sueldo, la asamblea constitutiva de la Unión Ciudadana la tarde del viernes 28 ha sido todo un éxito.  Un auditorio municipal lleno hasta el tope, con gente parada en los pasillos y otro buen número presenciando desde la pantalla colocada afuera el evento dan testimonio de una verdad tan grande como el Cerro Grande: Chihuahua está harta de corrupción y de impunidad.

De todos los rumbos del estado se dan cita las y los ciudadanos libres: delegaciones de Juárez, de Parral, de Cuauhtémoc,  de Guerrero, de Nuevo Casas Grandes, de Buenaventura, de Delicias, Meoqui,  Rosales, Camargo y Saucillo. Quienes vienen de Jiménez habían apalabrado un autobús de Rápidos Delicias para el traslado. A última hora les avisaron que el Gobierno del Estado había rentado todas las unidades,  pero no se amilanaron y llegan a la cita ciudadana en un autobús de La Laguna.

La pluralidad se toca con los dedos: mucha gente sin partido, pero con mucha convicción; estudiantes, sindicalistas, campesinos, artistas, intelectuales, amas de casa, profesionistas, empresarios, maestras, activistas sociales, dirigentes y activistas del PAN, de MORENA, barzonistas. Ciudadanas y ciudadanos sin más membrete que el de la exigencia de la honestidad  y la justicia.

Reunión horizontal, sin presídium, sin presentación de “personalidades”, sin títulos ni curricula. Todas y todos ciudadanos. Nada más pero nada menos. La igualdad como base de la fraternidad y ambas como armas básicas para rescatar la libertad.  El ideal de la Revolución Francesa, de 1789, actualizado en el Chihuahua del 2014.

Aquí están presentes las mejores luchas de las mejores mujeres y hombres de esta tierra: el Comité Pro Justicia y Derechos Ciudadanos de hace 60 años; la insurgencia electoral de hace 30. Aquí están la inspiración y la sangre de Madera 65, del movimiento estudiantil de los setenta; de los movimientos campesinos, de las luchas de las comunidades indígenas; de los combates de las familias en defensa de su patrimonio, de las siempre activas mujeres chihuahuenses.

Las voces de todos ellos representadas en una docena de personas es lo primero que se escucha  en las y los jóvenes y estudiantes; en los empresarios, en las mujeres, en las ciudades y en el campo el clamor es el mismo: la denuncia de Jaime García Chávez contra César Duarte, Jaime Herrera y Carlos Hermosillo ha sido el detonador para activar a la sociedad chihuahuense, harta de corrupción y de autoritarismo. Ha sido el imán para atraer múltiples denuncias, todavía informales, por corrupción, desvío de recursos públicos, abuso de poder.  Al denominador común del hartazgo se suma ahora la determinación indeclinable de dejar los lamentos en privado, los refunfuños de café o de sobremesa para empezar a actuar en lo público.

Viene enseguida un espléndido video. Contrapunto de la toma de protesta de César Duarte en octubre de 2010, de su discurso inicial, de una excelente entrevista transmitida por Milenio TV en 2013, con la realidad del ejercicio de gobierno.  Imágenes contundentes por el contraste entre los dichos y los hechos. Por la fuerza de los datos, como los de las inversiones en el Banco Progresa. Por la incoherencia de la divisa “El poder es para poder” y el poder ejercido dictatorialmente, sin escuchar las interpelaciones ciudadanas, ejercido en la ostentación y el despilfarro como los cumpleaños juangabrielescos o los mausoleos derrumbados por la indignación ciudadana.

Siguen las intervenciones del que esto escribe, Javier Corral y Francisco Barrio. Se reiteran y amplían las denuncias expresadas antes por las múltiples voces ciudadanas. El Senador ofrece datos certeros y contundentes del manejo de las adquisiciones de medicamentos y servicios en el sistema de salud, que seguramente darán pie a una nueva y muy documentada denuncia.  El ex gobernador comenta como, luego de un primer momento cauteloso ante los rumores de la corrupción del ahora titular del Ejecutivo tiene que aceptar luego las evidencias que vienen de todos lados. Insiste no se trata sólo de la cuestión de los dineros, es la podredumbre a la que se ha sometido a las instituciones, la subordinación de los poderes Legislativo y Judicial, de los organismos autónomos, es el enorme desgarramiento del tejido social propiciado por el atropello estructural al estado de derecho.

La denuncia de los tres  no se detiene en los límites de Chihuahua: alcanza a la cúpula del sistema de corrupción en México: a Enrique Peña Nieto, su esposa, su Casa Blanca. Toca también a la colusión con el crimen organizado que ha disparado las violencias; al despojo de tierras, bosques, aguas y recursos minerales de las comunidades, propiciado por los gobiernos federal y estatal. A la entrega de los hidrocarburos y la energía  eléctrica. La fuerza de las denuncias es acompañada en todos los casos por el poder ciudadano que se respira en el auditorio, por el optimismo que despierta el despertar chihuahuense, por el  llamado a rescatar Chihuahua todas y todos juntos

Jaime García Chávez toma la palabra directamente luego de haber sido multicitado en casi todas las intervenciones.  Arropado por la admiración a su valor civil estructura su intervención enjundiosa, sentida, inteligente en la frase que seguramente mejor resume este movimiento: “En México para ser revolucionario basta con ser honrado”.   Hace un llamado a despersonalizar e ir más allá de su valiente denuncia, a construir la Unión Ciudadana y a confiar en que la lucha de ésta desembocará en el fin de la tiranía y el castigo a la corrupción.    

La corriente de energía a y fervor cívico electriza a todo el auditorio y casi electrocuta al minúsculo y torpe grupo de provocadores a sueldo que pretendió sembrar la desestabilización. Se multiplican ene veces los gritos de ¡Fuera Duarte¡ ¡Fuera Peña Nieto¡ ¡Viva la Unión Ciudadana¡

Para canalizar la fuerza que se desboca interviene la Dra. Olga Ponce. Expone el emplazamiento que la Unión Ciudadana plantea al Gobernador Duarte: que pida licencia a su cargo a más tardar el 15 de enero. Y propone a las tareas inmediatas a emprender: difusión de la Unión Ciudadana de manera amplia e intensa en las redes sociales, ante el silencio de muchos medios. Constitución de capítulos del movimiento en cada municipio del Estado. Involucrar a más y más ciudadanas y ciudadanos. Preparación de la resistencia y desobediencia civil. Termina pidiendo a las y los asistentes que manifiesten explícitamente su deseo de participar en este naciente movimiento: con el brazo en alto o poniéndose de pie, las centenas de mujeres y hombres libres que abarrotan el auditorio dan su asentimiento activo.

Así ha comenzado el movimiento chihuahuense Unión Ciudadana. Ni los desplegados, ni los silencios oficiales y oficiosos, ni las calumnias en las redes sociales, ni las amenazas de represalias, ni el frío la harán cerrarse, detenerse. En pleno otoño y a lo largo de todo el invierno, que se vaticina difícil, proseguirá esta formidable corriente de energía ciudadana que seguramente le dará a Chihuahua esa primavera que tanto se merece.

¡¡Cierren las puertas señores!!


Enmudeció el palenque… Si en el Congreso del Estado no se pueden acallar las pocas voces, así sean poco críticas, es necesario buscar un lugar a modo: ¿qué mejor que el palenque de la feria Santa Rita-Expogan? Elefante blanco del sexenio, privilegiado por sobre otras obras, menos costosas y más necesarias. Fusión de ferias gracias a una Unión Ganadera sometida, controlada.

Por eso, nada mejor que el lugar donde se lucen  los gallos y amarran navajas para reunir a un auditorio dócil, que enmudezca para escuchar la voz del amo, sin más respuesta que el aplauso. Ahí lo único crítico que habrá será la situación de la democracia en la entidad.

Yo mismo voy a soltar…

Si en el Congreso, no hubo verdadero diálogo republicano, si no se respondieron los pocos cuestionamientos serios que hubo, el palenque es el mejor lugar para dar las propias versiones del endeudamiento, del gasto, de la parálisis del aparato gubernamental, de la sequía en que se mantiene a los proveedores, de la obra pública que no se ve.

Váyanle encendiendo cirios al que me vino a insultar…

¿Qué mejor espacio y ocasión para descalificar a los

opositores y lanzar diatribas a los críticos que el redondel donde no está presente más que el partido Macarena?  Que los inconforme de siempre se preparen a recibir la andanada de abucheos del graderío, que las plumas, las voces o los teclados a sueldo se apresten para las nuevas ofensivas contra quienes no creen o  desafíen las versiones oficiales.

Parangones galleros aparte, el texto y el contexto del IV Informe de Gobierno nos vienen a revelar lo grave de la situación de las instituciones republicanas en el estado de Chihuahua. Pocas veces se había llegado a los dos tercios de una administración con el nivel de desgaste, de enfrentamiento, de deterioro de la legitimidad como ahora.

Desde hace más de un año se ha venido señalando el ingente endeudamiento del Gobierno del Estado.  Propios y extraños hemos proporcionado datos, presentado gráficas, planteado los cuestionamientos que surgen de evaluar con seriedad la información. A las preguntas y a los planteamientos se les ha respondido de dos formas: con el desplante: “yo no he endeudado a Chihuahua”. Y con un gasto multimillonario e injustificado en comunicación social, como si mil palabras valieran más que una buena respuesta.

Por ese tipo de actitudes, la lectura del texto del IV informe cede ante la fuerza del contexto. Los logros que pudiera haber son oscurecidos por la opacidad en el manejo de lo público, por el obcecamiento a no responder lo que Chihuahua se pregunta, a no salir al paso de los rumores con explicaciones sólidas, transparentes.

Por eso, mucho más que el texto del IV Informe habla el contexto. Y en éste figura de manera muy importante, la valiente denuncia presentada ante la PGR por Jaime García Chávez. Es un personaje que como diputado, como intelectual y como activista le ha aportado a Chihuahua, pues no sólo desde el gobierno y los puestos públicos se le aporta. Tuvo el valor civil de fundamentar y presentar una demanda de investigación en un asunto en que muchos se quedan sólo en el rumor o en el pataleo de sobremesa. La opacidad ha dominado las relaciones Gobierno del Estado-Banco Progresa. Desde hace más de seis meses en estas mismas páginas le planteabamos al Secretario de Hacienda algunas cuestiones que nunca quiso responder. Ahora, si las instituciones funcionan, tendrá que hacerlo en el marco de  una investigación judicial.

La denuncia de Jaime García Chávez merece el respaldo de la ciudadanía: recoge las preocupaciones y las exigencias de muchas y muchos chihuahuenses. A nadie perjudica que se investigue a fondo y se proceda en consecuencia. Es benéfico para nuestro estado y para nuestra democracia en crisis, aunque lo increpe el puñado de beneficiarios de la opacidad y la no rendición de cuentas.

Porque así se diga con todos los millones de pesos del presupuesto estatal para comunicación social que el de Chihuahua es un gobierno abierto, ha resultado un gobierno de puertas cerradas. A algunos de nosotros, incluido García Chávez, se nos han cerrado las puertas del Palacio de Gobierno y del Congreso del Estado. A las y los diputados, sumidos en la mediocridad y en la tibieza, se les cierran las puertas de su propio Poder  y como mansos corderos se someten a los dictados del coordinador del PRI, sometido a su vez a los dictados que vienen de la Aldama y Vicente Guerrero.  Se le cierran las puertas a los cuestionamientos de las organizaciones sociales, se le cierran las puertas de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos a visitadores comprometidos con esos derechos como Gustavo de la Rosa, y así podríamos continuar.

Por eso, es inevitable volver al símil gallero:

“Cierren las puertas, señores, cierren las puertas”.

Las canciones prohibidas del Buki


VICTOR M. QUINTANA SILVEYRA

Aunque usted no lo crea, en este estado no sólo se prohíben los narcocorridos. Ahora que se contrató a Marco Antonio Solís, El Buki, para cantar la Noche del Grito en el Palacio de Gobierno, no faltó un mal asesor del gobernador que le susurró al oído que se le impidiera al michoacano interpretar la noche patria algunos de sus éxitos, no vaya a ser que se alebreste el respetable y se incentiven los abucheos, gritos irrespetuosos, increpaciones, silbidos, etc. Como reza el dicho popular: “El que con leche se quema hasta al jocoque le sopla”.

No sabemos si se le hizo caso al tal asesor. Sin embargo, Logramos rescatar una parte de la lista de las canciones proscritas y de los comentarios que él hizo al respecto:

Las canciones que no debe interpretar Marco Antonio Solís y el por qué de cada una de ellas:

A dónde vamos a parar: la gente podría terminar así la estrofa: “con una deuda tan descomunal…”
Tu cárcel: más de alguno tendrá la ocurrencia de recordar en voz alta la fuga del Cereso de Delicias y de otros más, y eso no le va a gustar al Fiscal General.
La venia bendita: nada que rememore la tan criticada consagración del estado a los sagrados corazones en abril de 2013. Somos laicos otra vez.
El peor de mis fracasos: prohibidísima, la raza va a empezar a corear al unísono:¡¡El Vivebús, el Vivebús¡¡
Acepto mi derrota: nada de futurismos electoreros.
Si no te hubieras ido: Cómo cantar esa si ni siquiera se digna venir para acá Peña Nieto.
Si te pudiera mentir: ¿qué tal si a los primeros compases el público empieza a increpar al ICHITAIP o a la Auditoría Superior?
Siempre tu a mi lado: los ardidos van a empezar a pedir la separación de poderes.
Cómo me haces falta:   no faltará quien complete: un buen director de comunicación social e imagen.
Morenita: nada de propaganda gratis para la competencia.
Mi plegaria: Alguien puede murmurar: “Que me inviten al equipo de Peña Nieto”.
Y ahora te vas: no es conveniente adelantar los cambios en el gabinete.
Capricho: puede suscitar gritos muy variados: el palenque, el traslado del mausoleo de Villa, el nuevo balcón del Palacio, etc.
Sin lado izquierdo: hay que proteger a nuestros aliados en el Congreso del Estado.

Para que el Buki no se sienta al ver menguado notablemente su repertorio, el mismo asesor recomienda que se le pida interpretar varias veces las siguientes canciones:
Casas de cartón: para que la gente se acuerde del auge del negocio viviendero del sexenio pasado.
No voy a llorar y No me arrepiento, para desalentar a críticos y habliches.
Tu ingratitud: para que el público se dé cuenta de lo que se pierde.

No sabemos si al tal asesor se le va a hacer caso, pero no hay que dejarse impresionar y acudir a disfrutar de la noche del grito. Con canciones o sin canciones prohibidas.

DE LA CONSAGRACION AL CUESTIONAMIENTO

Victor Quintana

No había pasado un año, que el gobernador César Duarte “consagró” solemnemente el estado a los “Sagrados Corazones de Jesús y de María”, en un acto público, con la presencia de varios obispos, encabezados por el Arzobispo de Chihuahua, Constancio Miranda Weckman, cuando el eclesiástico no tuvo más que lanzarle algunos dardos –por cierto no tan afilados- a la política de seguridad pública del gobierno.
Lo que encendió la invectiva del Arzobispo fue el artero asesinato del seminarista Samuel Gustavo Gómez, de 21 años, la noche del Domingo de Ramos al Lunes Santo, en San Ignacio, desértico poblado del municipio de Aldama. Fue ultimado por tres sujetos en estado de intoxicación, dos de los cuales ya están presos y confesos, con el fin de despojarlo de su automóvil y su celular. El clérigo acababa de llegar al pueblo a evangelizar con motivo de la semana mayor.
El Arzobispo chihuahuense, fue muy claro en su reacción el Jueves Santo;  manifestó que “vivimos en un estado de indefensión, donde no hay paz y se vive en zozobra”. Reprochó a la autoridad que en Chihuahua haya más expendios de vinos que escuelas y le demandó más control sobre la venta de alcohol y de drogas.
Excepción hecha de algunos sacerdotes comprometidos con la defensa de los derechos humanos, como el Padre Oscar Enríquez, del Centro de los Derechos Humanos Paso del Norte, o el Padre Camilo Daniel, de la diócesis de Cuauhtémoc-Madera, y en la Sierra Tarahumara, el Padre Ignacio Becerra de Bowerasa, o el jesuita Javier Ávila, de Cosyddhac, el clero y más concretamente, la jerarquía católica de Chihuahua permaneció en un silencio casi total todos los años que la violencia sacudió estas latitudes. No ha habido pronunciamientos contundentes de la Iglesia ante los feminicidios, ni ante las desapariciones forzadas, ni ante los asesinatos de derechohumanistas y periodistas y los más de 18 mil homicidios dolosos entre 2008 y 2011.  Como si todas estas personas asesinadas, desaparecidas, ultrajadas estos años no fueran parte de su grey. Sólo cuando se toca a alguien de la estructura jerárquica, entonces sí, vienen las denuncias. Pareciera como si el excelente documento de la Conferencia  del Episcopado Mexicano “Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna”, emitido en el año 2010 sirviera sólo para decorar libreros y no para orientar la práctica pastoral de todos los días.
Aun así, precavidas y tardías que sean, las declaraciones de Mons. Miranda Weckmann se suman al coro de voces que señalan que, aunque ha pasado el paroxismo, Chihuahua está muy lejos de haber superado la crisis de diferentes violencias. El Observatorio  Nacional Ciudadano consigna en su sitio de internet que el estado ocupó durante el mes de febrero el tercer lugar nacional en cuanto a homicidios dolosos, sólo superado por Guerrero y el Estado de México. En todo el año 2013 figuró también en tercer lugar nacional con mil 443 asesinatos,  para un promedio mensual de 120.3, prácticamente uno cada seis horas. Y algunos delitos como el robo a transeúntes están alcanzando máximos históricos.
Las últimas semanas la ola de homicidios dolosos parece repuntar sobre todo en el sur del estado, y el asesinato de una jovencita en Parral se viene a sumar a los 32  feminicidios que la organización Justicia para Nuestras Hijas contabilizaba. Además, hay varios municipios rurales en que la gente vive bajo el terror porque la seguridad pública y los puestos administrativos clave están en mano de gente perteneciente o ligada a la delincuencia organizada. En muchos lugares se vive la “pax sceleris”, es decir la “paz del crimen”: no pasa nada mientras no se contravenga la voluntad de quienes controlan la zona.
Este estado de cosas persiste porque no se puede combatir al crimen y minimizar la violencia mientras las instituciones republicanas de primera, segunda y tercera generación estén sometidas al Ejecutivo estatal, como es el caso de Chihuahua. Donde no existe separación de poderes; donde el instituto de acceso a la  información pública y transparencia funciona exactamente para la opacidad y la negación del acceso; donde quien se supone debe defender los derechos humanos lo hace sólo en la medida en que lo permita o tolere la cúpula del poder político; ahí no es pensable que haya una verdadera eficacia en la erradicación de la impunidad y el combate a la delincuencia. La concentración del poder, así sea el legal genera una inercia para el fortalecimiento de poderes fácticos legales o ilegales.
Por eso, si el Arzobispo de Chihuahua, ahora motivado por el muy condenable y doloroso asesinato de uno de sus seminaristas, quiere contribuir con su denuncia pública a la construcción de la paz en Chihuahua, tiene que hacerlo poniendo también de manifiesto el autoritarismo, la concentración del poder, la no rendición de cuentas del Gobierno del Estado.
No es tarea titánica ni sin precedentes: sus antecesores, Adalberto Almeida, Manuel Talamás y José Llaguno, obispos de Chihuahua, Ciudad Juárez y la Tarahumara ya lo hicieron. En 1972 denunciaron la represión contra un grupo de jóvenes guerrilleros y la violencia institucionalizada que creó las condiciones para que se rebelaran. Y en los años ochenta combatieron la antidemocracia del régimen y pusieron a trabajar a su grey en talleres para generar conciencia de sus derechos, participación y movilización.
No hay de otra: si se quiere la paz, hay que construir la democracia.

¿Ya se le hizo justicia a Chihuahua?


Víctor Quintana Silveyra

“Ante el anuncio hecho por el presidente Peña Nieto de otorgar a Michoacán 45 mil 500 millones para diversos programas, obras y acciones", dijo Víctor Quintana
Ante el anuncio hecho ayer por el titular del Ejecutivo Federal, Enrique Peña Nieto en el sentido que se invertirá una cantidad de 45 mil 500 millones de pesos en diversos programas, obras y acciones en el estado de Michoacán para atender la situación provocada por el clima de violencia, MORENA Chihuahua quiere manifestar lo siguiente:
El actual clima de inseguridad y violencia que prevalece en Michoacán es el resultado de largos años de omisiones y complicidades por parte de las autoridades de los diversos órdenes de gobierno. El fortalecimiento económico y táctico-militar de las organizaciones criminales como “Los Caballeros Templarios” no se puede explicar si no es por la permisividad de parte del Estado mexicano para que cobraran cuotas, extorsionaran y se apoderaran de parte importante de la producción de hierro, limón, aguacate y mango.
Se reconoce que ante la prolongada ausencia del Estado se destine una cantidad de recursos muy importante para implementar diversos programas y acciones que dinamicen el desarrollo de aquella región, sobre todo de Tierra Caliente y reconstruyan el tejido productivo y social.
Sin embargo, MORENA Chihuahua hace ver que los 45 mil 500 millones de pesos que el Gobierno Federal destinará a Michoacán representan más del 80% del presupuesto anual total del Gobierno del Estado de Chihuahua, y que nuestra entidad, de la que están muy lejos de erradicarse aún la inseguridad y la violencia no ha recibido ni de lejos una cantidad semejante. El tan cacareado programa de Felipe Calderón “Todos somos Juárez”, apenas llegó a los 3 mil millones de pesos, es decir, quince veces menos de lo que ahora se va a aplicar en Michoacán.
Es indignante ver cómo en tanto se canaliza esta gran cantidad de recursos financieros a Michoacán, el mismo Gobierno Federal no escucha y no hace caso de las demandas de diversos sectores de productores agropecuarios del estado de Chihuahua. Por un lado, la Comisión Federal de Electricidad sigue efectuando cortes de energía a los pozos de riego por bombeo desdeñando por completo las demandas de los productores deudores. Hay que resaltar que si se atiende la demanda de éstos de pagar la energía que se debe a 14 centavos el kilowatt/hora, el adeudo cuando mucho llegaría a los 700 millones de peso. Por otro lado, la SAGARPA no acude en auxilio de los productores de maíz y de frijol que necesitan urgentemente los apoyos a la comercialización para poder compensar el bajo precio de sus cosechas.
Resulta también increíble la actitud hostil de la Secretaría de Economía hacia los productores de manzana al dejar entrar miles de toneladas de manzana de los Estados Unidos, vendida por debajo de su costo de producción, para destruir la estructura productiva nacional. Esto está a punto de provocar la pérdida total de 80 mil toneladas de manzana y llevar a la quiebra a cientos de productores.

Los neoliberales del PRIAN, el Papa Francisco y la Teoría del “Derrame”


Víctor Quintana Silveyra

Desde 1982 se ha convertido en el caballito de batalla de quienes encabezan el gobierno federal, sean del PRI o del PAN.
Según ellos están muy lejanos en sus ideologías, pero han esgrimido los mismos razonamientos para justificar sus decisiones de política económica.  A esa estructura argumentativa –y eso es mucho concederle- le podríamos llamar “la teoría del derrame”.
Es una de las joyas del pensamiento único impuesto por los neoliberales desde fines de los años setenta y como todo él, resulta extremadamente simplista:  Según ella, es necesario adoptar tales y cuales políticas y decisiones en materia económica que al principio tendrán dolorosos costos para las mayorías, pero salvarán la economía nacional, la templarán para que luego se torne más competitiva en el ámbito internacional , vuelva a crecer y entonces, sólo entonces, los beneficios se van a derramar sobre las sufridas mayorías.
Al tomar posesión en 1982, en medio de la más terrible crisis económica hasta entonces, Miguel de la Madrid empleó esta teoría para implantar el primer paquete de ajuste estructural de la economía;  la volvió a utilizar Salinas en 1988 cuando impuso el segundo paquete, cuando negoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y cuando desnacionalizó la banca. Zedillo también se valió de la teoría del derrame para justificar las draconianas medidas que tomó cuando la crisis bancaria y financiera de 1994-95 precipitada por el error de diciembre, y cuando salvó a los bancos con la aportación de los contribuyentes por medio del FOBAPROA. Fox la balbuceó al dar continuidad a la política constrictora del mercado interno y Calderón tuvo que valerse de ella cuando su autoelogio del presidente del empleo le quedó tan grande como el saco militar en que se envolvió al lanzar el Operativo Michoacán.
Desde hace cuando menos treinta años los diversos titulares del Ejecutivo Federal nos vienen exhortando a aguantar la vara de las políticas anticíclicas y recesivas de su modelo económico a cambio de que en un momento dado –que nunca se da- los beneficios de la reactivación económica se derramen, generosos sobre todos los mexicanos. Sin embargo, todo esto ha sido o una farsa total o un fracaso completo, pues el poder adquisitivo del salario se ha derrumbado en un 75%, tres cuartas partes, desde 1983. El desempleo se incrementa cada año y no podemos emplear ni a la mitad de los jóvenes que llegan al mercado de trabajo. Alarmada, la OCDE acaba de decir que en México la desigualdad social es tres veces mayor a la del promedio de esa organización, pues el ingreso del 10% de la población más pobre del país cabe 25 veces en el ingreso del 10% más rico. El Banco Mundial señala que el número de pobres se mantiene en el mismo porcentaje de hace dos décadas: 52 de cada 100 mexicanos. Nuestra realidad salarial es mucho más precaria que la de casi cualquier país de América del Sur, somos el último o penúltimo lugar en América Latina en lo que se refiere a la disminución del número de pobres.
En conclusión, las promesas del derrame resultan tanto o más patéticas que las predicaciones de que hay que sufrir en esta vida para ganarse el cielo. Sólo que la argumentación religiosa es mucho más elaborada, tanto que Marx la llamó el opio del pueblo. Al lado de ella lo elemental de los razonamientos de los neoliberales de los gobiernos, de sus intelectuales y de sus “think tanks” ni siquiera llega a opio, sino más bien al “crack del pueblo”.
Todo esto viene a cuento porque las dirigencias priístas y panistas vuelven a utilizar la teoría del derrame para convencer a la ciudadanía  de la Reforma Energética recientemente aprobada, aunque la ciudadanía mayoritaria pero pasivamente la rechaza. Hay muchas dudas de la ciudadanía sobre las promesas de quienes entregaron nuestros hidrocarburos, el único derrame que se ve probable es el del crudo regado por todo el Golfo de México, como le sucedió al pozo de la Shell hace unos meses
Además de que la realidad de treinta años de políticas neoliberales es contrafactual a la teoría del derrame, el Papa Francisco acaba de publicar una formidable encíclica, “La alegría del Evangelio”,  donde pone en serio cuestionamiento dicha teoría desde el punto de vista ético-religioso. Compartimos aquí algunos de las ideas cruciales:
“…algunos todavía defienden las teorías del ‘derrame’, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo…Esta opinión (la del derrame), que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando.”
“Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera”. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados,  encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas.”
“Hoy en el mundo se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión”,
“Ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado. El crecimiento en equidad exige algo más que el crecimiento económico, aunque lo supone, requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicamente orientados a una mejor distribución del ingreso, a una creación de fuentes de trabajo, a una promoción integral de los pobres que supere el mero asistencialismo.”
Excelentes y profundos los razonamientos del papa jesuita. Ojalá los entiendan los funcionarios y los legisladores que se persignan con la cruz pero votan con la cartera.
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